Si volviera al 1500, sabría recibir a Cabral. Lo adornaría con hojas, agujerearía sus labios, extendería su lengua y le diría: “Llegué primero! Y vos Cabral?”.
Me agarró despreparado, robó mis costumbres y me ensució con lodo extranjero.
Uno de los más eficientes instrumentos de dominación de los indios fue el uso de aguardiente. Su reiterada utilización en simples rituales de salutación y confraternización ponía a los nativos como juguete de los intereses de los forasteros, acompañando siempre el comercio desigual, facilitando el engaño a los trabajadores o favoreciendo la desocupación de tierras para la colonización.
...y conste que no quiero ir a lo profundo y señalarte que vos y yo somos dos entes absolutamente incomunicados entre sí salvo por medio de los sentidos y la palabra, cosas de las que hay que desconfiar si uno es serio.
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