Archive for 10/01/07
Por fin… Manaus
- No encuentro definición para la última semana, así que simplemente la calificaré de *rara*.
- El barco no merece llamarse “barco”. Lo mismo va para la comida. El primer día, en el almuerzo, pensé “qué bueno, las comidas son re completas”. Había arroz, feijão, fideos, carne guisada y ensalada. Nada mal por la miseria que habíamos pagado. Pero claro, resulta que en la cena había arroz, feijão, fideos, carne guisada y ensalada. Y en el almuerzo y cena del otro día había arroz, feijão, fideos, carne guisada y ensalada, y así sucesivamente hasta completar una semana. Al tercer día dejé de comer. En algún momento consideré probar qué sabor tenían los dos millones de insectos que invadían el presunto barco cada tarde, pero no, ya era demasiado. Mis colegas de viaje (300 personas) me miraban preocupados y me preguntaban cuántos kilos había perdido.
- Los baños también fueron un tema. Increíblemente, a pesar de la cantidad de pasajeros, se mantenían limpios. El problema era que todo se abastecía con agua del río. Y el Amazonas no es un curso de agua muy
- cristalino que digamos. Así que cuando te bañabas, en realidad te estabas ensuciando (?).
- Dormir en la hamaca no fue ningún problema. Al contrario, Argentina debería implementar más este tipo de utensillo (?). Me enseñaron cómo uno debe
- ubicarse para que no te duela la espalda e incluso, algunas noches, dormí en posición fetal (?). Sí claro, la maravilla se acaba cuando el señor de la hamaca de al lado (que duerme prácticamente encima tuyo) comienza a roncar. Pero bueno, para qué se inventó el mp3?
- Algo que le cambiaría a Brasil es el horario. Es inhumano que amanezca a las 4.50 y que anochezca a las 18. Gente, estamos en verano!
- Bueno, sigo con el presunto barquito. Vale aclarar que el viaje debía durar 5 días, pero finalmente, porque los brasilianos son gente bastante relajada, duró 7. Ocurre que el presunto iba con un sólo motor (porque dos gastan mucha nafta) y salió de movida con 8 horas de atraso (pero buen, no nos pongamos exquisitos, qué son 8 horas en un viaje de 5 días?!).
- La rutina diaria era más o menos la siguiente:
4.40 am – Los niños comienzan a despertarse y a correr entre las hamacas pateando cuanta cabeza sea necesario. Las madres los siguen detrás para intentar que se laven los dientes con el agua del baño (o sea, del río). Las madres también te patean.
5.30 am – Decido que ya no hay caso. Me levanto. Mi mochila está estratégicamente ubicada debajo de mi hamaca, al igual que el equipaje de los demás 300 pasajeros. Voy saltando en un pie, esquivando valijas, bolsas, niños, madres que corren a los niños, gente que aún duerme (afortunados). Consigo salir, pero abrir la mochila para buscar el cepillo de dientes en estas condiciones es imposible. Decido no lavarme los dientes. Total, son las 5 de la mañana (?).
7.00 am – Desayuno. Café con leche extremadamente dulce y un pan con manteca.
Después, a hacer algo para pasar el rato hasta el almuerzo. Generalmente el “algo” consistía en hablar con la gente que viajaba en el presunto. El tema de conversación preferido: especular sobre cuándo llegaríamos a Manaus. Ocurre que el presunto viajaba a 13 kilómetros por hora.
11.00 am – Almuerzo. No es necesario que les reitere el menú, no?
Después del almuerzo, o dormís la siesta o seguís conversando con los compañeros de viaje. Y no, muchas opciones no había.
18.00 pm – Cena. (Sí, a las 6 de la tarde). El menú ya lo conocen. Sí, es el mismo que el del almuerzo.
Y después, otra vez a buscar algo para pasar el tiempo. Leer, escuchar música, seguir hablando.
Y así por siete largos días…
- Hasta que finalmente, en la medianoche del lunes llegamos a Manaus. Pero claro, como era de noche volvimos a dormir en el barco (qué le hace una mancha más al tigre?) y a las 6 am del martes finalmente logramos abandonar el presunto, aunque con cierta nostalgia. Después de todo, es una experiencia que ninguno de nosotros (concientemente al menos) volverá a repetir.
- Ahora ya tengo el pasaje hacia Caracas. Bah, en realidad es hasta Puerto La Cruz, donde tengo que tomarme otra cosa hacia Caracas. Pero, según me dijeron, son 4 horas de viaje entre ambas ciudades. Eso sí, hasta Puerto La Cruz tengo 32 horitas… Nooo, masoquista yo?
9 comments Enero 10, 2007



